Vicentina Phocco: “Soy una mujer cafetalera y estoy orgullosa de mi trabajo”

Foto: Nancy Onaga

Sorprendidos con la presencia de periodistas a su alrededor, sencillos, tímidos y muy ilusionados. Así llegaron a Lima la caficultora peruana, Vicentina Phocco, y su esposo Pablo Mamani. Su café fue premiado como el de mejor calidad entre los pequeños productores de la feria Global Specialty Coffee EXPO Seattle 2018, en Estados Unidos.

Ambos han entregado 25 años de su vida al café. Son del distrito de Alto Inambari, en Sandia, Puno. Están cerquita del cielo, en las alturas, dice Vicentina, mientras sonríe a las cámaras, al lado de Pablo, su compañero y cómplice.

Durante la 21 convención Nacional del Café y Cacao que concluyó el viernes en Lima, Phocco, con una sonrisa discreta, dice que está alegre por haber ganado a cafetaleros de 18 países. La inauguración del jueves, llevó a Vicentina a tomar la palabra y dirigirse a decenas de invitados extranjeros y peruanos.  “Quiero agradecer a la Central de Cooperativas Cafetaleras de los Valles de Sandia que ha hecho posible participar en la feria de Estados Unidos, también a DEVIDA por el apoyo en la capacitación y me gustaría decirles que soy una mujer cafetalera, y que estoy orgullosa de mi trabajo”, dijo esta mujer que selecciona los granos a la luz de la luna.

El café de Vicentina es de la variedad catimor, típica, pache y bourbón. El ‘Café de las Nubes’ de Vicentina Phocco  es de 88.5 puntos en taza. Tiene notas a cerezas, piña, limón y rosas. Se cosecha a 2,400 m.s.n.m.  

La agricultora de 44 años forma parte desde 2004 de la Cooperativa Túpac Amaru perteneciente a la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sandia (Cecovasa), la cual reúne a los productores de café de esta zona.

Antes de cultivar café se dedicaba a la minería artesanal para sobrevivir. Creció en medio de la pobreza extrema, perdió a dos de sus cuatro hijos en un accidente y encontró en el café una oportunidad legal y rentable para educar a sus niños.

Phocco representa a miles de mujeres emprendedoras de Perú que trabajan en el campo.

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¿Cómo logró hacer ese café tan maravilloso?

-Hace muchos años trabajo café de calidad. Poco a poco me he ido capacitando. Tenemos mucho cuidado para cosechar el café. Lo hacemos con amor, con dedicación, esfuerzo también. Al café hay que cuidarlo bastante. Recolectamos los granos de café cuando hay luna llena. Es una tradición.

¿Qué significado tiene el café para su familia?

-Me permite dar educación a mis hijos, trabajo con tranquilidad y alegría. Hemos salido adelante, poco a poco. El café nos hado mucho, y nos sentimos orgullosos. Me gusta plantar café de diversas variedades. Tenemos típica, catimor, caturra rojo, caturra amarillo (…) Mi vida es mejor que antes. El café es más rentable que la minería.

UNA ENTREGA TOTAL

Esta pareja se levanta a las 3 de la mañana. Nunca es temprano para ellos. Tienen su rutina. Trabajan hasta las 4 o 5 de la tarde y producen unos 20 quintales de café por hectárea.

Vicentina y Pablo venden su café a un precio de 360 dólares por quintal. Antes lo vendían a 300 soles cada quintal, informa DEVIDA. Entonces, sus granos “no eran de calidad”. El apoyo que han recibido para mejorar su café ha consistido en semillas, abono y capacitaciones en control de plagas, como la roya amarilla, los hongos, la arañera y el ojo de gallo.

“Quiero exportar a otras naciones”, me dice Vicentina. En sus ojos la ilusión se puede sentir. Tiene una hija de 16 años, y el menor ha cumplido 4 años y seis meses. “Por ellos hay que trabajar duro y sobre todo contentos. Queremos seguir adelante, buscar clientes y continuar”, explica esta mujer que no deja de mencionar a sus niños.

El oficio de cultivar café lo aprendió de su suegro en el 2004. Se siente más cómoda hablando quechua, comenta bajito.

Aumentar y mejorar la producción de café es el objetivo de Vicentina, quien se alista para la época de cosecha.

Periodista. Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Directora de Clases de Periodismo, editora web de Perú21 y directora de Ruta del Café Peruano. No me imagino la vida sin café.

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