En Arequipa sí se puede vivir del café y esta experiencia lo confirma

En Arequipa también encontramos café y del bueno. En la última década, varios emprendedores han apostado por abrir cafeterías especializadas donde te brindan bebidas de alta calidad.

Isael Pacheco, dueño de la cafetería Maná, es uno de ellos, que hacen que la ‘ciudad blanca’ se más acogedora junto a una taza de café. Conozca su historia.

Antes de inaugurar Maná, Isael recorrió varios caminos:  estudió música en el conservatorio de Lima pero no acabó la carrera y trabajó como visitador médico pero en el año 2005 lo despidieron. Algo bueno estaba por venir.

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Decidió estudiar gastronomía y, es allí, cuando comienza su curiosidad por el mundo del café. Soñaba con tener una cafetería.

En el año 2012, Isael ya la tiene clara y decide inaugurar Maná, ubicada en la calle Rivero 404, Arequipa.

En el camino decidió estudiar barismo y tostaduría para aprender nuevas técnicas del café.

Ya instalado en su local, nos cuenta que a la mayoría de arequipeños le gusta los cafés tradicionales como el capuccino, americano o expreso. “No son tanto de probar métodos. A veces, se me empolvan”, relata.

Recuerda que uno de sus clientes le pidió un café “amargo como la hiel y caliente como el infierno”. Para Ismael esa frase es una buena descripción para resumir los gustos de los arequipeños sobre todo los mayores. Sin embargo, nos explica que “no solo se trata de servirles un café tradicional sino que también les ofrece otras variedades como aeropress, chemex y otros para que sepan que también hay otros métodos”.

Los tipos de cafés que ofrece Isael en Maná son provenientes de San Ignacio Cajamarca, cosechado a 1750 metros sobre el nivel del mar, y de La Convención, en Cusco, de 2 mil metros de altura. “El de Cajamarca es achocolatado y con sabor a durazno y el de Cusco es cítrico”.

En esta cafetería no solo se vende café, también se tuesta. “Es un gran atractivo para los arequipeños y turistas nacionales y sobre todo muestran interés en conocer el proceso y bondades de este fruto”.

Para Ismael las franquicies americanas de café han servido para que los jóvenes tengan interés en probar nuevas bebidas porque gracias a ello, ahora saben distinguir cuando un café es bueno o no.

Para terminar, nos dice que “en Arequipa si se puede vivir del café”, por ello, a diario se prepara para brindar a su clientela un mejor producto y servicio de calidad acompañado de deliciosos pasteles.

Café de San Ignacio (Cajamarca) y La Convención (Cusco) nos ofrecen en Maná.

 

 

 

 

 

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