Moali, el laboratorio de café de Villa Rica

La pasión por el café llevó a Alex Rodas Moali y a Liz Dimas a crear un emprendimiento que día a día cosecha más éxito: nos referimos a Moali, laboratorio de café, una experiencia innovadora en Villa Rica que ayuda  los productores peruanos a lograr un café de altísima calidad para clientes del mercado nacional e internacional.

Liz cuenta que su esposo trabajaba en una empresa de café. Cuando llegaba a casa, mucha gente lo buscaba porque tenía un paladar muy distinguido. Le pedían que cate el café. Y tanto fue el interés que ella pensó en hacer un laboratorio. Esto ocurrió hace más de cuatro años. Liz y Alex se pusieron a ahorrar y a estudiar. Juntos por un sueño.

Con  el reto de convertirse  en los mejores intérpretes del trabajo realizado en campo por el caficultor, resaltando los atributos de taza, utilizando la tecnología, ciencia y experiencia, Moali empezó a posicionarse. Nada fue sencillo. Lo recuerda sobre todo Liz, de Tingo María.

Poco antes del nacimiento de Moali viajaron a Colombia con el propósito de llevar a Villa Rica una experiencia necesaria para promover el café de altísima calidad. Mientras Alex, de Villa Rica, quería una tostaduría, Liz apostaba por el laboratorio. Con ayuda de muchos amigos como César Marín de la charcra de Ddago, la idea tomó forma.

“Nosotros recibimos el café, el producto. Desde 100 gramos. Recepcionamos la materia prima, la llevamos al laboratorio para ver que no tenga fenol o moho, y luego Alex da la orden para hacerle un perfil. Nos ha pasado encontrar café contaminado con combustible. De inmediato llamamos al productor. ¿Te imaginas qué hubiera pasado si ese café lo tostábamos? Al margen de que el cliente se hubiera desanimado, las personas que lo tomaban también. Además, se hubiera contaminado todas las maquinas. Nos demoramos. Pero somos más meticulosos”, dice Liz. El laboratorio recibe café de todas partes del país. También compran café a los productores para degustación de la gente que los visita.

Moali también contacta al productor con clientes potenciales.

Alex Rodas Moali, catador Q grader, está en plena clase en el laboratorio.

“El café es una fruta y debemos respetar los sabores básicos de la misma. Analizamos el café, sus atributos como fragancia, aroma y sabor. Es una de las frutas más complejas”, comenta Alex, un tipo con mucha paciencia y alma de profesor.

Alex nos explica que un buen café debe tener notas cítricas, un punto importante de acidez; así como cuerpo “que es la densidad del sabor entre la lengua y el paladar. Debe dejar una cremosidad, y consistencia”, y el posgusto, “lo que nos queda al final en la boca”.  En el laboratorio verifican la uniformidad, se evalúan cinco tazas, limpias, homogéneas.

La apreciación del catador busca que el café mantenga un excelente sabor caliente, tibio y frío.

Alex durante la Expo Café en Lima. Foto: Carlos Salazar.

El laboratorio cuenta con maquinaria adecuada a la necesidad del mercado, con tecnología de primer nivel que nos permite resaltar las propiedades del café.

Brindan servicio de trillado y selección; tostado, consultoría en control de calidad de café tostado (físico y sensorial), servicio de molido y envasado, asesoría para comercialización,  servicio de preparación de muestras pre embarques, selección manual;  pasantías al laboratorio Moali, fincas cafetaleras y plantas de proceso (cadena productiva). En Moali también apoyan en el trámite para obtener el registro sanitario, venden bolsas trilaminadas, grain pro y polipropileno para café, así como métodos para la extracción.

Sin duda, un lugar que deben conocer.
DATO: 
Está ubicado en el jirón Pozuzo 353 – Villa Rica – Perú.
Más información en Facebook de Moali. 
Periodista. Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Directora de Clases de Periodismo, editora web de Perú21 y directora de Ruta del Café Peruano. No me imagino la vida sin café.

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