¿Realmente los caficultores peruanos están dedicándose al cultivo de la coca?

“Cafetaleros en Perú abandonan cultivo por bajos precios y buscan trabajo en zonas cocaleras”. El titular alarmante aparece en las principales agencias de noticias, como Reuters. ¿Qué hay de cierto sobre el tema? ¿Cuál es la fuente de información? ¿Qué dice el Gobierno?

Miles de cafetaleros en Perú están abandonando sus plantaciones en busca de oportunidades en zonas de cultivo de hoja de coca, debido al bajo precio del café y el retraso de certificación de granos orgánicos, advirtió a comienzos de semana la Junta Nacional del Café (JNC).

La Junta Nacional del Café (JNC) informó en un comunicado que desde diciembre, y con mayor frecuencia en enero y febrero, centenares de cafetaleros desfilan diariamente desde la selva central peruana hacia el sur en donde ofrecen mejores salarios, que van desde 70 soles a 120 soles (36 dólares) por día.

Los cafetaleros están llegando a zonas tradicionales de cultivo de hoja de coca como el Alto Huallaga, donde hay un rebrote del cultivo del insumo clave para la elaboración de cocaína según reportes de las Naciones Unidas, dijo la JNC.

La producción potencial de cocaína en Perú aumentó un 20 por ciento a un máximo de 25 años a 491 toneladas en 2017, según un informe de la Casa Blanca (de noviembre), citado por Reuters.

La Ruta del Café Peruano buscó hace dos días la versión de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida Sin Drogas (DEVIDA), pero hoy se nos informó que no había una respuesta por el momento. Preocupante, la verdad.

Luis Navarro, presidente de la Cámara Peruana del Café y Cacao,  explicó a este medio que hay una ausencia del Estado preocupante que se suma a los bajos precios del café. “Se están olvidando de los productores, y la tentación es bien alta”, dijo.

En Puno, por ejemplo, en la zona de Sandia, muchos caficultores están buscando oportunidades ante la situación que afrontan.

Navarro comentó que llevan años insistiendo en que el Estado debe trabajar más por los productores y entender las necesidades que afrontan las familias que viven del café.

“No voy a negar que hay actividades ilícitas”, lamentó. Para el presidente de la Cámara, es clave que el Estado tome medidas y que el Plan Nacional de Acción del Café, tan promocionado en su momento, se aplique en serio.

“Está durmiendo, hay que aplicarlo. El problema de los caficultores es transversal y debe verse de manera amplia y conjunta”, acotó.

ACCIONES CONCRETAS

A pesar de su silencio en este tema, la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) y la Dirección Regional Agraria del Gobierno Regional de Puno entregaron ayer 670 títulos de propiedad a más de 400 familias productoras de café de los distritos de San Juan del Oro, Alto Inambari, Yanahuaya y San Pedro de Putina Punco, de la Provincia de Sandia (Puno).

La entrega formalizada de predios rurales busca empoderar la economía lícita del valle de Sandia. Sin embargo, la necesidad es tan grande que resulta insuficiente. Así como el Plan Nacional de Acción del Café, recordemos que el Ministerio de la Producción lanzó la marca Cafés del Perú. Vale preguntarse cuál es el impacto que tendrá en los productores. El reciente embarque con la marca fue aplaudida, sin embargo, se necesita saber qué más viene para el sector.

Es momento de tener una respuesta del Estado.

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