Harry Aponte: “El café peruano me enamoró”

“Aprendí dañando café”, dice Harry Aponte, un joven venezolano que llegó al Perú hace unos meses con la finalidad de continuar aprendiendo sobre esta bebida. En Venezuela, todo está paralizado, y ya no había forma de seguir, comenta con una tristeza que rompe su sonrisa habitual. Extraña a su madre y el clima de su tierra. Pero sonríe porque a pesar de la distancia siente el Perú como su casa gracias a los amigos y al café. 

Estudió en la Escuela Venezolana de Café. El barismo lo conquistó y sigue estudiando porque con el café, como ocurre con muchas cosas en la vida, nunca se termina de aprender.

Lo conocimos en Cosmo Beans Café, un emprendimiento del griego Andrea Chaitidis, que está en la avenida Brasil 3229, en Magdalena.  Andrea y Harry comparten su pasión por el café, y su gusto por el café peruano, en especial el de Rodríguez de Mendoza.

“Llegué de casualidad. Yo pasaba en el carro y me fijé en la cafetería, me bajé y dije: ‘aquí tengo que trabajar’. Andrea me recibió muy bien, me citó para hacerme unas pruebas en la barra al día siguiente y me quedé”, cuenta Harry, mientras prepara un Capuccino.

Harry ofrecerá un taller básico de barismo en Cosmo Beans Café. En este curso también participará Andrea, un gran amante del café. “La idea es darle conocimiento a alguien que trabaja con el café, pero que quizás no tiene recursos para invertir mucho. Está diseñado también para quienes quieren montar un negocio”, explica.

Harry se alista para tomar un Espresso. Como un ritual, espera que se acaba y huele la taza. Se impregna de los aromas. Es de esos momentos que disfruta al máximo, que siente la conexión con el café.

“El café peruano me enamoró”, repite. Y se dispone a enseñarnos a detectar un buen capuccino. Harry tiene mucha paciencia para enseñar, se la pasa bien explicando y compartiendo, al igual que Andrea, buena dupla cerca al mar de Magdalena.

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