Por amor a Canaán: La historia de Milagros y Víctor, enamorados del café

Fotos: Nancy Onaga

“Nosotros somos de Lima, pero ahora sentimos que somos de la selva”, dice Milagros Quesada, al lado de Víctor Franco, su esposo. Ella estudiaba en la UPC administración y él era abogado dedicado al tema ambiental cuando decidieron dejarlo todo por el café. Se conocieron a los 15 años, pero no fue hasta diez años después que al reencontrarse el destino de ambos cambiaría.  El amor y el aroma de café los envolvió.  Y ya nada sería igual. Lo cuentan ellos, abrazados, enamorados. Son los dueños del fundo Canaán, apasionados, aventureros, comprometidos con el café.

“Hace diez años me dijo ‘vamos a hacer café’ y yo me animé. Poco a poco nos establecimos. Ya tenemos cinco años viviendo en la chacra”, cuenta Milagros. Lima quedaría atrás.

Sus hijos de siete y cuatro años viven en la tierra prometida, el fundo Canaán, donde producen café especial de altísima calidad. Está ubicado en la ceja de la selva peruana, entre los montes de Chanchamayo, Villa Vista, entre Pasco y Junín.

“Recién va a empezar el boom del café en el Perú. Va de la mano con la gastronomía y la cultura”, comenta con entusiasmo Víctor, quien toma unas nueve tazas del café al día. Milagros igual: “Todo el día tomamos café”.

UN CAFÉ PARA LOS PALADARES MÁS EXIGENTES

El Fundo Canaán tiene en el mercado Café Canaán, un café tostado, molido y entero; y más de 22 líneas diferentes de acuerdo a los pedidos de los clientes. Víctor, estudioso e investigador del café, ha montado en este lugar una especie de laboratorio, donde trabaja meticulosamente cada detalle de la producción.

Canaán cuenta con el Certificado de Registro de Productor de Semillas de Café que los incorpora al selecto grupo de 17 fundos a nivel nacional con autorización para vender semillas de café.

-Lo mejor del café es que nos ha dado la oportunidad de vivir en un espacio maravilloso, puro, sano, donde se respira bien. Pueden haber limitaciones, sin embargo, los chicos crecen libres y felices-. Los ojos de Milagros se iluminan. Con una taza de hasta 86 puntos, este matrimonio disfruta cada día al lado de sus hijos.

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“Nos preocupamos mucho por la calidad tanto fisiológica de la planta (un excelente manejo del cultivo que no dañe el medio ambiente y que vaya en un completo equilibrio con la naturaleza) como también de la bebida en taza. Estamos en constante evaluación y sabemos que siempre hay que mejorar”, explica Víctor .

Víctor Franco, abogado dedicado al café. (Foto: Canaán)

Expertos catadores -Q graders nacionales e internacionales- visitan el fundo y miden la calidad del café de esta pareja. La finca recibe a investigadores y jóvenes interesados en estudiar el café. Milagros se dedica más al personal y la administración. Son una buena dupla: “El café es nuestra vida y nuestra pasión. Fundo Canaán está para educar a la gente. Queremos que la gente conozca lo que hay detrás de una taza de café. Nosotros hemos dejado todo por el café. Somos caficultores que tenemos el orgullo de vivir en nuestra finca y ver nuestras plantas día a día crecer”.

“Todos los cafés son buenos. El tema es el proceso y hay que invertir en ello. Nosotros hemos vendido hasta lo que no tenemos para contar con una planta propia. Decidimos endeudarnos y hoy contamos con esto, lo cual nos permite sacar un buen café. Somos independientes. No estamos trabajando con cooperativas. Lo hacemos solos, y con mucho amor”, dice Milagros. Víctor acota: “Todo es personalizado. Trabajamos perfiles especiales para clientes y hemos logrado buenos resultados”.

En la tierra prometida de Milagros y Víctor, el café peruano es el motor y el motivo

Periodista. Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Directora de Clases de Periodismo, editora web de Perú21 y directora de Ruta del Café Peruano. No me imagino la vida sin café.

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